El avance de la inteligencia artificial en muchos campos abre interrogantes sobre sus alcances actuales y futuro. Pero hay cosas, por llamar indelegables, que seguirán estado en nuestras manos. Y es bueno saber cuáles pueden ser…
En estos tiempos de grandes avances tecnológicos la inteligencia artificial viene haciéndose cargo, una tras otra, de tareas que siempre estuvieron “en manos” de individuos. Y se especula además con el alcance que podrán tener en un futuro no muy lejano, sustituyéndonos progresivamente.
Y cada tanto aparecen artículos en los que se menciona las profesiones que en algún momento van a dejar de ser desempeñada por humanos, para pasar a ser realizadas por este adelanto tecnológico.
No nos engañemos…
Pero, y hablando del tambo (mal que les pese a algunos), hay cosas que son indelegables, y que seguirán estando en nuestras manos. A esta altura surge entonces la pregunta de cuáles podrían ser esas tareas, cuando ya hay chips que monitorean el estado nutricional de la vaca, si está en el período de servicio, si le corresponde tal o cual tratamiento, etc., etc., etc. Y se puede asociar todo ello con la inteligencia artificial, por qué no.
Y seguramente seguirán apareciendo nuevas tareas de las que podrá hacerse cargo, algunas inimaginables. Quién podía siquiera soñar, hace unas décadas, que irían a aparecer robots que se ocuparían: algunos de ordeñar sus vacas, e incluso seleccionar a cuáles les correspondía acceder al balanceado en la sala de ordeñe, y a cuáles no… hasta cuánto debería comer cada una. Y otros, ya presentes en países del primer mundo, que se dedican a alimentarlas.
Pero…
Pero me atrevo a afirmar que hay tareas de las que, por más avance de la ciencia que haya, no nos podremos escapar. Y la lista es larga.
Por eso, en Las Achiras, saben que es indelegable la tarea de gerenciar, una y otra vez, la comercialización de su leche. En este caso en forma personal, mientras que en otros, es a través de un intermediario que, por un porcentaje de las venta o una remuneración fija, se encarga mensualmente (y a veces hasta quincenalmente, llegando a casos semanales) a negociar el precio y las condiciones de pago de un productor o de un grupo. Como sea, esa rutina de negociar todo el tiempo estuvo, está y seguirá estando, a falta de mercados de futuro, y de que no existen contratos de compra venta sino que todo es de manera informal.
Cuando hay y haya que tomar decisiones financieras respecto a la empresa, si vale la pena tomar, por ejemplo, ese crédito para retención de hacienda, luego de analizar la tasa, el período de gracias, la capacidad de repago, las posibilidades (convenientes o no) de cancelación anticipada, si en pesos o en dólares (o en litros de leche incluso) entre otros factores a analizar, me animo a afirmar que seguirán estando en manos de quien sea el responsable de tomarlas.
¿Podría, en todo caso. la IA cuáles deberían ser los objetivos de una empresa, a corto mediano y largo plazo, clasificados según el área a la que corresponde cada uno? Si continuar con la recría a pasto o encerrarla; si renovar el contrato de arrendamiento de ese campo vecino o no continuar, por lo motivos financieros o empresariales que haya de por medio…
¿Podría elaborar un presupuesto financiero, o mejor dicho varios, planteando diferentes escenarios, desde los más optimistas hasta los más pesimistas, para luego ir controlando el mes a mes y analizar las posibles causas de los desvíos observados entre lo presupuestado y lo realizado?
¿Podría negociar con los socios respecto al monto de los retiros que pueden realizar, y cuáles serán los ítems a considerar? (desde el dinero en efectivo hasta los arreglos en el casco y el pago de los impuestos que le corresponden a cada uno).
¿Será la IA la que mejor negocie con los proveedores, por ejemplo con el contratista que pica el silo, para negociar el pago de este importante monto en 6 cuotas mensuales, a valor leche del Siglea?
¿Acaso la IA se encargará de hacer los e-cheqs a medida que haya que pagar las facturas? (No sin antes haber controlado que cada una de ellas sean por compras realmente realizadas en las cantidades y a precios que correspondan…)
Por más IA y robótica que haya, seguramente seguirá siendo una persona (o un equipo) de carne y hueso quien entreviste y eventualmente contraer a un integrante del equipo de ordeñe, como así también la encargada de despedirlo, negociando su salida, llegado el caso. Y en forma similar, quien tenga a su cargo hacer un llamado de atención, reducir una bonificación al no haber cumplido con tal o cual regla u objetivo, y hasta suspender o despedir empleados…
¿O será que la IA llegará a poder diagnosticar el estado económico-financiero de una empresa tambera, confeccionar una matriz F.O.D.A. y a partir de todo ello diagramar las estrategias a llevar a cabo a fin de corregir todo lo que haya que mejorar?
Aterrizando en la realidad…
Y para más datos, vaya un caso real, aunque con nombre de fantasía. El del tambo Tres Marías, en el que su dueña, Susana M. estaba empeñada en reemplazar el ordeñe mecánico por robots. Había tenido sus dolores de cabeza con el personal, con una alta rotación, y quería desentenderse de ese asunto de una vez por todas.. Y el fundamento para invertir en robots era suponiendo que de esa manera se liberará de tener personal en el tambo…O por lo menos, quedaría reducida la parte de recursos humanos a la mínima expresión. Y no aceptaba sugerencias (en realidad advertencias); estaba empeñada en que ese era el camino. Y para lograrlo no dudó en sacar un crédito importante…
Tarde fue cuando se dio cuenta, ya instalado el primer robot, que eso de prescindir de las personas, en realidad nunca iba a ocurrir. Porque aun teniendo robots, el recurso humano era irreemplazable…
Conclusión
La lista de tareas indelegables, a cargo de personas de carne y hueso, no se agota en las mencionadas sino que hay muchas otras.
Algunos podrán ilusionarse creyendo que en algún momento, tarde o temprano, de la mano del avance tecnológico, seguramente llegará la IA para aliviarlos en tal o cual tarea que preferirían delegar, pero que todavía tienen que seguir haciéndose cargo, por más que o les guste. Pero sería mejor en todo caso buscar la solución a esas incomodidades por otro lado, más realista.
Sería interesante además que cada uno de los lectores reflexión sobre cuáles agregaría en cada caso, de modo de tener un panorama completo de todo lo que está en manos de quien gerencia una empresa tambera, independientemente de su tamaño.
Y de esa manera llegar a tomar conciencia de que por más tecnología que aparezca en adelante, gerenciar, llevar a adelante un tambo implica un grupo, un equipo de personas que seguirán estando, que son irremplazables, ayudadas sí por la IA en determinadas labores, pero con responsabilidades propias que habrá IA que las pueda ocupar….
Conclusión
Bienvenida sea la IA en todo lo que signifique relevar al productor de determinadas tareas, en la exactitud que pueda aportar en la alimentación, la sanidad y la parte reproductiva. Incluso, en ciertos aspectos de la parte económico-financiera, por qué negarlo.
Pero al mismo tiempo, tener en claro que hay y seguirá haciendo una larga lista de atribuciones que son indelegables, en las que la interacción entre las personas, el análisis, el criterio para tomar decisiones, fijar objetivos, negociar asuntos, es irreemplazable.
Ing. Agr. Félix Fares
felixfares57@yahoo.com.ar
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