En TamboDem como tambo comercial, pero también demostrativo, analizamos nuestros procesos, recopilamos información y explicamos a la comunidad y a colegas los resultados de nuestro modelo de trabajo. En esta nota comentaremos sobre la gestión de la crianza de terneras para reemplazo, proceso que se encuentra en este momento en desarrollo y a punto de culminar.
En TamboDem trabajamos con tres objetivos concretos: lograr terneras sanas que dupliquen su peso a los 60 días y lo tripliquen a los 90 días, completar el plan de vacunación y mantener baja morbilidad y mortalidad. A partir de esta experiencia, repasamos algunos puntos que forman parte de nuestro manual de guachera, una guía práctica que reúne acciones que a nosotros nos funcionan. No se trata de fórmulas universales ni recetas cerradas; cada tambo tiene sus condiciones, su clima, su infraestructura y su gente. Compartir lo que nos da resultado puede servir para revisar, ajustar o inspirar mejoras en otras empresas.
El primer día marca la diferencia
En TamboDem la recolección de terneras se realiza tres veces al día, para que ninguna llegue a la guachera con más de 12 horas de vida. Ese control temprano asegura una primera toma de calostro dentro del tiempo crítico, evita hipotermias y permite identificar rápidamente cualquier problema en el parto o en el estado general del animal.
La rutina de recepción es simple pero estricta: cama seca, ombligo desinfectado, dosis inicial de probiótico y observación de temperatura. Una ternera que entra bien a la guachera tiene ya buena parte del camino recorrido.
La experiencia muestra que los primeros minutos definen gran parte del éxito posterior. Una buena toma de calostro, una cama limpia y un ambiente reparado son pequeñas acciones que marcan diferencias enormes en la supervivencia y desarrollo.
Calostrado: calidad que se mide
El calostro es la única fuente de inmunidad que recibe la ternera. Pero no alcanza solo con “dar calostro”. Hay tres variables que determinan su eficacia: calidad, cantidad y tiempo, y las tres se pueden medir.
En TamboDem ordeñamos dentro de las 12 horas postparto y evaluamos la calidad con un refractómetro digital. Los valores superiores a 22° Brix indican calostros de primera calidad, con alta concentración de inmunoglobulinas. Aquellos que no alcanzan ese nivel se destinan a segundas o terceras tomas.
El calostro excedente de buena calidad se congela en botellas limpias, etiquetadas y disponibles para cualquier emergencia. Se descongela a baño maría, sin superar los 50 °C, preservando los anticuerpos.
Medir la calidad y registrar resultados nos permitió reducir los fallos de transferencia inmunitaria a menos del 5 % de los casos, lo que se refleja directamente en menor incidencia de diarreas neonatales.
De la rutina al aprendizaje
La rutina bajo el tinglado incluye las primeras tomas de leche con mamadera, el aprendizaje para el pasaje al tacho colectivo, la colocación del chip y el control del calostrado mediante suero. Pero más allá de la técnica, lo que sostiene los resultados es la constancia.
Cada operario sabe que las terneras deben ser observadas dos veces al día. El momento de la leche es clave: cuando todos los animales se acercan al tacho es posible detectar de inmediato las que se apartan, no toman o muestran signos tempranos de enfermedad.
A esa observación se suma el registro individual: tatuaje, caravana y chip permiten seguir la historia de cada ternera —su calostrado, peso y eventuales tratamientos—, lo que a la vez genera información valiosa para planificar la recría.
La guachera enseña que el trabajo repetido no es rutina: es aprendizaje medido, trazable y acumulativo.
Alimentación y desleche: ritmo y paciencia
El plan alimentario combina leche pasteurizada, alimento balanceado iniciador de 18% de proteína y agua limpia ad libitum desde el primer día. Se ofrecen dos tomas diarias de leche a temperatura constante de 37 °C. La regla es sencilla: la leche no se improvisa, se programa.
A medida que las terneras aumentan el consumo de balanceado, se inicia una reducción gradual de leche. El desleche llega cuando cada una alcanza un consumo de 1 kilo diario de alimento sólido durante tres días consecutivos, en buen estado corporal y sin signos de enfermedad.
No se deslecha en días de temporal, el cambio debe ser lo más estable posible. En ese punto, el control individual y la paciencia, pesan tanto como cualquier plan nutricional. El objetivo no es apurar la salida, sino asegurar una transición que mantenga la curva de crecimiento sin quiebres.
Prevención antes que tratamiento
Las principales enfermedades en guachera —diarrea neonatal, respiratorias e infecciones de ombligo— tienen un punto en común: aparecen cuando algo se nos escapa.
Por eso, el trabajo diario busca prevenir más que curar. Revisar colas, camas, bebederos y comportamientos, es tan importante como aplicar una vacuna. La higiene, la densidad adecuada de terneras por corral y el control de temperatura, son barreras efectivas frente a los patógenos.
En TamboDem seguimos un plan vacunal completo desde el nacimiento, y reforzamos la bioseguridad con limpieza diaria y renovación de la cama de paja. Cada vez que logramos reducir el uso de antibióticos, confirmamos que la prevención no está en los frascos, sino en la rutina. La disciplina en los pequeños gestos cotidianos es la mejor herramienta sanitaria.
Cierre: una campaña que deja aprendizajes
Cada temporada de guachera termina con una evaluación y un reconocimiento al equipo. En TamboDem medimos resultados, pero también valoramos lo que no figura en las planillas: la observación atenta, la constancia y el compromiso de quienes están cada día junto a las terneras.
La capacitación y la comunicación diaria entre los integrantes del equipo son parte del trabajo: compartir observaciones, comparar registros y ajustar rutinas, mantiene viva la mejora continua.
Tuvimos un total de 586 partos, de los cuales el 50.8% fueron hembras y el 49.2% machos. La mortalidad disminuyó drásticamente en comparación a años anteriores siendo del 2.8%.
Los buenos números de esta campaña no son casualidad: reflejan procesos consolidados y una cultura de gestión. Porque la guachera no termina con el último destete, sino que empieza con la primera anotación del próximo ciclo.
10 puntos clave de la gestión de guachera
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Recolectar terneras en menos de ocho horas de vida.
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Desinfectar ombligo y revisar temperatura corporal al ingreso.
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Dar la primera toma de calostro de calidad dentro de las 6 h.
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Medir el calostro con refractómetro y registrar valores ≥22 °Brix.
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Mantener un banco de calostro congelado de alta calidad.
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Observar cada toma de leche como momento de diagnóstico visual.
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Ofrecer agua limpia y alimento sólido desde el primer día afuera.
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Deslechar sólo cuando el consumo sólido supere 1 kg/día durante 3 días.
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Priorizar la prevención: higiene, densidad controlada y observación diaria.
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Evaluar la campaña y registrar aprendizajes para la siguiente.
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