Nuestras
Novedades

Noticias, Información y más.

Volver

Fondo anticíclico en la empresa tambera: ¿posibilidad o utopía?

Fondo anticíclico en la empresa tambera: ¿posibilidad o utopía?

La estrategia de implementar un Fondo anticíclico en la empresa tambera es todo un desafío, y las formas de hacerlo pueden ser más de las que usualmente se suponen. Y por el lado de los beneficios, vale la pena…

Nada nuevo bajo el sol
Quién no habrá escuchado hablar de esas dos palabras: “Fondo anticíclico”, en general aplicado a otros ámbitos, y en un país en el que las condiciones económicas son tan cambiantes e imprevisibles.

Pero en este caso queremos referirnos específicamente a la empresa tambera. Se puede afirmar que en el ámbito agropecuario no es una estrategia habitual sino que son contadas las empresas que lo vienen implementando. Los motivos de su escasa difusión son varios; entre ellos el cuestionamiento de su realmente se justifica hacerlo cuando estamos en un país con todos los avatares conocidos en su economía. De modo que siempre pueden existir justificativos (y por qué no excusas al fin y al cabo) para desistir de contar con este fondo.

Partamos de la base que su existencia hace que haya una previsión para tiempos complicados, de esos que pueden aparecer sin aviso previo, y que pueden luego extenderse por un período que generalmente no se puede calcular.

Los motivos, yendo al tambo, pueden varios: desde el más mencionado, es decir el precio de la leche, pero además pasando por el precio de los granos, el tipo de cambio, las condiciones climáticas, los plazos de pago de las usinas, entre otros. Es decir una serie de imprevistos que generalmente suelen aparecer, y a veces varios en forma simultánea, lo que parece configurar una “tormenta perfecta”, como ya ha ocurrido en varias ocasiones.

Pero por supuesto, no olvidemos tener aquellos temas que no hay que dejar de considerar desde lo empresarial: desde las inversiones previstas hasta los retiros empresariales de los socios.

Y si se agrega la parte de agricultura, sea para la producción de granos para la venta o como herramienta de llegar al autoabastecimiento en la parte de la alimentación del tambo, se suman los imprevistos que puede haber, y a los cuales hay que atender, a veces en forma perentoria.

¿Acaso un lastre?
Cada tanto aparecen excedentes monetarios (muchas sólo transitorios) en la empresa tambera. En por ellos que varias empresas se viene implementando, por ejemplo, la modalidad de invertir esos excedentes en Fondos comunes de inversión, de modo que ese dinero no permanece simplemente guardado, sino que va generando intereses, y con la posibilidad de llevar a cabo periódicamente los “rescates” que cada empresa quiera ir realizado a lo largo del tiempo.

En el caso de otras empresas, la posibilidad de contar con un Fondo anticíclico representaría para ellas tener que dejar inmovilizado un monto importante de dinero que se podría aplicar a otros destinos, por ejemplo, las inversiones tantas veces postergadas, desde el cambio del mixer, sumar otro tractor, reformar las instalaciones del tambo, entre otras. Y tomado de esa manera, eso del fondo anticíclico puede no resultar nada atractivo. Todo lo contrario. Porque implicaría inmovilizar fondos por si acaso…

Para colmo, puede suceder que no haya que recurrir a esa reserva, si estuviera, en el corto plazo. Y eso hace que alguno pueda suponer que se están malgastando recursos que se podrían estar utilizando YA para otros fines…por ejemplo desde inversiones hasta retiros “extraordinarios” de socios.

Y volviendo a quienes tienen sus dudas sobre la utilidad de este Fondo, la estrategia, llegada la crisis, sería en todo caso, acudir a un crédito bancario sin haber tenido que inmovilizar recursos…Hay más de un ejemplo de que esto ya viene ocurriendo…

O, en todo caso, cuando “el zapato apriete”, será cuestión simplemente de recortar gastos, vender un lote de vaquillonas preñadas para cubrir el bache financiero, renegociar los retiros de los socios, e incluso apelar a un crédito para contar con el capital de trabajo extra que hace falta. La pregunta es si todas esas medidas serán suficientes, y además, en el caso de los créditos, en qué nivel estarán las tasas de interés al momento de tener que solicitarlo...O si los socios querrán reducir sus retiros, o eventualmente dejar de ajustarlo, frente a esa situación de emergencia dela empresa…

La mencionada no deja de ser entonces una estrategia que generalmente se aplica, de modo que eso de contar con un Fondo anticíclico parece quedar en segundo plano frente a estas otras estrategias.

Y también sucede que en momentos de excedentes monetarios, la prioridad adoptada sea utilizarlos para volcarlo todo en inversiones “que no pueden esperar”, de modo que no queda margen para generar ese fondo de reserva.

Mejor evitar malos entendidos…

Pero, para evitar malos entendidos, es necesarios aclarar que contar con este Fondo no implica solamente tener dinero de reserva, sino que además incluye otras alternativas.

En el caso de una empresa mixta, con agricultura de cosecha, ya hay casos de aquellas que han decidido contar con una reserva pero no en dinero sino en granos. Por ejemplo con la consigna, en el caso de “La Juanita”,  de tener en reserva una campaña de agricultura, sea en granos entregados a fijar precio y/o embolsados en el campo. Convengamos que no son la regla sino más bien la excepción, pero es una estrategia nada despreciable.
  
Y yendo al sector tambero puede ser el caso del tambo de La Patriada, en el que en su momento se hizo una superficie de silos de maíz, cebada y pastura, equivalentes en total a dos campañas de consumo. De ese modo se logró contar con una campaña de silos de reserva. Esas toneladas, al fin y al cabo, también constituyen una forma de Fondo anticíclico pero en otra moneda. Son un reaseguro frente a  épocas en las que, por problemas climáticos por ejemplo, no se puede haber picado la cantidad de silo necesaria para consumir. Ya ha sucedido en más de alguna oportunidad tener que salir a tener comprar una superficie de maíz para picar y así compensar al faltante, o eventualmente suplantar su falta por otro suplemento que hay que comprar, con el agregado del flete, y a veces hasta la comisión del intermediario.

El Fondo anticíclico no se refiere exclusivamente a reservas de dinero sino que también pueden abarcar otros activos, entre ellos silos, rollos. Incluso capital hacienda…

¿Y después qué?
  
Ahora bien, la razón de ser de un Fondo anticíclico es que en algún momento habrá que utilizarlo (para eso está), sea en parte o en su totalidad. Es decir que no se trata de una reserva “intocable y eterna“ sino más bien de algo dinámico ya que ese fondo se va utilizando en función de las necesidades puntuales de la empresa a medida que haga falta.
    
De modo que eso implicaría que haya que “reconstruirlo” entonces para continuar con la estrategia. Eso supone un nuevo esfuerzo, sin duda, pero luego de haber atravesado una situación crítica, y haber podido comprobar toda la utilidad que tuvo haber contado con esta reserva.
   
Puede que la reconstrucción no pueda  llegar a ser total sino parcial, en función de la situación de la empresa en ese momento. Y también puede ocurrir que no sea inmediata sino que sea paulatina, de modo de alcanzar su nivel anterior dentro de algún tiempo. Porque, volviendo al caso de “La Juanita” no sería viable poder llegar a contar nuevamente con una campaña agrícola en reserva (por lo menos en el corto plazo) porque eso implicaría    dejar de contar con el capital de trabajo imprescindible para que la empresa siga funcionando.
   
Es decir que no hay recetas fijas en términos de plazos sino que cada empresa, en la medida de sus posibilidades, podrá encarar en sus propios tiempos, poder volver a contar con el fondo de reserva.
   
Como mencionábamos anteriormente, no se refiere solamente a la parte de dinero sino que, por ejemplo, en el caso de la reserva de silo en el tambo, en el que se venía haciendo la superficie necesaria solamente para el consumo de una campaña, el hecho de haber tenido que apelar a la reserva de silo hace que hay que volver a planificar una superficie mayor al del consumo anual de modo de recomponer ese fondo de reserva. Pero, de nuevo, eso quizás no pueda ser recompuesto en una campaña sino que lleve varas llegar a lograrlo…
  
Siempre sabiendo que en el horizonte pueden volver a aparecer nuevos “nubarrones”, y es necesario estar preparados para cuando aparezcan los siguientes, que nunca faltan…

Conclusión
    
Como hemos a lo largo de este artículo, la estrategia de implementar un Fondo anticíclico tiene varias alternativas, y no únicamente la parte monetaria.
Y los beneficios puede que no sea vean a corto plazo, pero en algún momento, ante situaciones adversas, quedará  demostrada su gran utilidad en la empresa, de modo de poder sobrellevar momento de crisis, que de otro modo habría sido mucho más difícil de enfrentar. El desafío está planteado. Solo resta poner el abanico de estrategias que cada empresa considere. Vale la pena…
 

Ing. Agr. Félix Fares

felixfares57@yahoo.com.ar

Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /home/caprocba/public_html/articulo.php on line 273
Volver