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El ambiente como líder de cambios: cuándo es el momento de protegerlo

El ambiente como líder de cambios: cuándo es el momento de protegerlo

En el contexto de la producción de leche bonaerense parecería que aún no se toma dimensión del impacto de los logros alcanzados. Partiendo de una situación inhóspita se alcanzó una regulación amigable – el uso agronómico de los purines. Sin embargo, ¿se valora lo alcanzado? ¿Qué indicadores utilizaría un tomador de decisión para avanzar con un programa? ¿Qué barreras ve un productor?

En el presente artículo voy a explorar desde diferentes aristas el logro obtenido en la provincia de Buenos Aires (PBA) con la regulación de purines (Resol. ADA 737/18). En 2012 el sector es impulsado a tomar acciones cuando se lo intima por sorpresa a cumplir la regulación de vuelco de efluentes. En forma proactiva y motivada por el cuidado del ambiente como una expresión de deseo, la producción lechera puso su horizonte en ser cada vez más sustentable.
El camino de la sustentabilidad dio sus primeros pasos con un proceso de desarrollo del marco normativo. Así se comenzó en 2015 con la firma de un convenio de trabajo. Luego en 2016 empezó el equipo a trabajar para llegar en 2018 a la resolución, acompañada por la Guía de Buenas Prácticas en Gestión de Purines.
El segundo paso… ¿sería la adecuación? La sustentabilidad tiene un marco normativo, el ambiente ahora comienza a tomar protagonismo, pasando del deseo a la acción. Para dimensionar el valor de la adecuación en la provincia de Buenos Aires pondré el énfasis en que cuando el borrador estaba en manos del sector lechero era un hito alcanzar un plan de adecuación que incluyera un cronograma, como se hace en todos los países del primer mundo. ¿Cómo hubiese respondido un productor de esos países? En 2019, al primer vencimiento, las autoridades (ADA) otorgaron una prórroga por contextos productivos difíciles. En septiembre se cumplen nuevamente los plazos, nadie puede negar que el contexto es difícil: pandemia, precios, economía, etc., sin embargo ¿no existirán productores que puedan iniciar la adecuación? Recordemos brevemente que Iniciar implica un proceso de inscripción, un plan de trabajo y un cronograma.
El tercer paso surge como respuesta a la falta de innovadores. Entonces se implementó un programa de Tambos Pilotos. De los veinte y tantos participantes, uno está a poco de confirmar su autorización de uso agronómico; dos más, en igual camino levemente atrás; dos planes de adecuación en marcha, otros dos de monitoreo ambiental y el resto en deuda con las autoridades en las respuestas a las notificaciones. Y para ser justos, en este programa de aprendizaje mutuo, los plazos han sido figurativos. Aunque a sabiendas de aquello, el apoyo de los técnicos (del ADA) es tan valioso que priorizan los productos: guías, protocolos, webinarios y reuniones de trabajo más que el minuto a minuto de los vencimientos.
El financiamiento fue el caballo de Troya para el sector. Un reclamo auténtico y requisito para alcanzar la adecuación. Desde las autoridades han mostrado voluntad, tomaron el tema y hay anunciadas dos líneas de financiamiento. Ahora que están próximas dichas líneas sería lógico que las autoridades esperen la adecuación masiva, eso sucedería en países del primer mundo. Pero el mayor temor que tengo es qué sucederá si del caballo de Troya no salen los productores.

Una oportunidad para la lechería
El sector lácteo de la provincia de Buenos Aires obtuvo un instrumento que en otras actividades es hoy invaluable. Extreman esfuerzos en la búsqueda de generar la oportunidad donde se sienten las bases del compromiso de trabajo, tal como sucedió en el 2015 en lechería. Todas las actividades necesitan lo mismo, que las autoridades validen el uso agronómico y de los recursos hídricos subterráneos siguiendo las Buenas Prácticas.
Hoy el ambiente es el ámbito que lidera los equipos de múltiples profesionales que exploran las más variadas alternativas para poder solucionar barreras de toda índole: jurídicas, contractuales, técnicas, químicas, territoriales, etc. Tiene el rol de conducir a las soluciones en forma transversal y poder alinear todas las falencias que surgen como parches en otros ámbitos y procesos.
Que un productor tambero hoy pueda cumplir la regulación de purines en Buenos Aires es observado con ojos de esperanza por los sectores que no la tienen y es tomada como ejemplo en las provincias que aún no poseen marco regulatorio específico. Ha sentado hitos impensados en 2016: plan de adecuación, cronograma y programa de Tambos Pilotos.
Aún hay tiempo de mostrar con hechos que las herramientas obtenidas son de enorme valor para el sector, que son coherentes y con los pies sobre la tierra, hechas por y para la lechería. Que llevar adelante procesos de largo plazo entre actores públicos y privados es un orgullo compartido, que cada uno puede sentirse partícipe de una parte, pero el todo es lo que genera el valor agregado: el ambiente dejará de ser un pendiente para los tambos en Buenos Aires.

Por. Ing. Agr. Pablo Cañada
Asesor técnico en empresas agropecuarias

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