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La relación entre el efecto invernadero y la ganadería Por: Pablo Cañada*

La relación entre el efecto invernadero y la ganadería
Por: Pablo Cañada*

¿Es la ganadería el principal actor en los gases de efecto invernadero? ¿Qué datos tenemos y qué otros indicadores son importantes para la actividad en Argentina?

Los gases de efecto invernadero o GEI (GHG, del inglés) son un conjunto de gases producto de la actividad del hombre sobre la tierra. Estos gases son principalmente el CO2, CH4, N2O y los fluoro carbonados, anteriormente utilizados en los aerosoles. Tal vez sea elemental pero vale aclarar que la producción de cualquiera de estos gases es acumulativa en la atmósfera y produce efectos climáticos de alcance mundial. De aquí que tengamos en nuestra historia universal el primer tema ambiental que, sin importar el sitio de origen del problema, impacta en toda la tierra.
Desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Meteorológica Mundial (organismo de la ONU), crearon en 1988 el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, del inglés) con la misión de proveer evaluaciones periódicas con base científica del cambio climático, sus impactos, riesgos futuros y las opciones en adaptación y mitigación. En su primer trabajo el IPCC publicó cuáles son las principales fuentes de los gases y las métricas que se utilizarían para realizar mundialmente instrumentos de medición, reporte y verificación (MRV). El principal instrumento con el que cuentan los países para este proceso son los Inventarios Nacionales de GEI y los reportes bianuales de actualización (BUR, del inglés). Un inventario representa la cantidad de GEI que produjo un país en el período de un año. De aquí extraen periodistas, activistas, instituciones, etc. las cifras que luego recorren el mundo.

Cómo se miden los GEI
Para el desarrollo de los inventarios se utilizan datos censales y valores establecidos como estándares en las Guías Metodológicas del IPCC.
Las emisiones mundiales son de 43,73 Gt CO2eq (se lee Giga toneladas, es decir un millón toneladas) al año 2017, de las cuales los países Top10 representan casi el 75% y Argentina aporta menos del 1% al mundo (aprox. 0,76%). Los Top10 de aportes de emisiones los lidera China (27%), Estados Unidos (14,3%), Unión Europea (9,6%), India (6,6%), Rusia (5%), Japón (3%), Brasil (2,3%), Indonesia (1,7%), Canadá (1,7%) y México (1,7%). Los Top10 producen más de la mitad de sus GEI para producir energía (ver figura Nº1), China nos regala el 21% de sus impactos en producción de energía por utilizar carbón y Estados Unidos el 12%. La única excepción es Brasil, donde el peso de la deforestación del Amazonas cambia esta tendencia y la energía pesa lo mismo que el sector agropecuario. Y acá, en mi opinión, se dividen los países que producen alimentos de los que no. EE.UU. tiene una producción total de granos de aprox. 496 millones de toneladas en 2019-20 (3,8 veces Argentina) y un stock bovino de 94,8 millones de cabezas (1,6 veces Argentina) (USDA 2019). Con estas cifras, es de suponer que el sector agropecuario de EEUU aporta muchas emisiones al mundo por esta actividad. Aunque solo es el 5% de sus emisiones (0,35 Gt CO2eq – 0,8% del mundo) dado el peso relativo es mínimo con respecto a la energía.
Durante el período 2007-2016 el 23% de las emisiones mundiales (12 Gt CO2eq por año) son producidas por el sector agropecuario incluyendo la deforestación (cambios de uso del suelo). Más en detalle, son aprox. 7,5 Gt CO2eq, el 17% de las emisiones mundiales, las producidas por las ganaderías (FAO 2013 – Enfrentando al cambio climático a través de la ganadería). Es decir que el total de la producción mundial de alimentos equipara la producción de energía de China. O también que la producción de proteínas animales del mundo iguala a la producción de energía de EE.UU. Entonces ¿dónde está realmente el foco del problema? ¿Por qué tanta presión sobre la producción animal? Son preguntas que no abordaré en este artículo, pero dejo material para pensarlas.
Un bovino de tambo en Latinoamérica produce 78 o 103 kg CH4 por año por fermentación entérica en baja (promedio 1250 kg/año) o alta (promedio 3400 kg/año) producción de leche (Refinamiento 2019 - Volumen 4, Cap. 10. Tabla 10.11). Esta emisión por la cantidad de animales en Argentina, 1,7 millones de cabezas, sería una parte (casi el 75%) de la emisión de GEI de la lechería del país. Hay un 25% que proviene de otras fuentes como la fertilización y mineralización en pasturas/verdeos y la deposición e incorporación de excretas en los forrajes.
En Argentina la ganadería aporta 80 Mt CO2eq (55%) de las 144 Mt CO2eq, incluyendo deforestación, del sector agropecuario que representa el 43% de las emisiones nacionales (368 Mt CO2eq en 2014). En los países en desarrollo productores de alimentos, alrededor de la mitad de sus emisiones son del sector agro y el resto de energía y transporte. Es importante resaltar que de las emisiones del sector ganadero la principal fuente (origen) es la fermentación entérica (entre el 60 y 75%). Solo el hecho de tener un animal vivo en un campo produce emisiones para el país.
Existe otra métrica, la intensidad de emisión que cuantifica la emisión por unidad de producto, CO2eq/t carne o CO2eq/l leche, y que es más acertada cuando se quieren alcanzar objetivos productivos. De ahí que no todos los países, actividades y campos, producen igual (ver figura Nº2). Hay unos más eficientes que otros. Es más eficiente producir cerdo que leche o carne bovina, esto se basa principalmente en que las producciones intensivas son más homogéneas gracias al control de las variables. ¿Pero es sustentable producir únicamente en sistemas intensivos y abandonar una producción por otra? El cambio de actividad no es requisito para bajar las emisiones, el objetivo es poder producir eficientemente para que la intensidad de emisión sea baja. Y Argentina tiene mucho margen para mejorar. En Nueva Zelanda se emiten entre 0,6 – 0,8 kg CO2eq/litro leche y en Argentina 1,22 kg CO2eq/litro leche (95% del total de la cadena láctea aprox) . Para conocer el valor de intensidad de la leche que se produce, CREA ha desarrollado el calculador de emisiones de tambo .
Con todos estos datos presentados ¿hay que dejar de poner leche en un café de una conocida tienda? ¿Debemos producir solo cerdos y aves? ¿Hay que dejar de comer carne y tomar leche? No hay que ser extremistas. Existen estudios científicos que demuestran que eliminar la producción bovina, por ejemplo de EE.UU., solo disminuye un 28% las emisiones creando un desbalance nutricional complejo de solucionar (White and Hall, 2017) , y Lynch and Pierrehumbert afirman que no es contundente la mejora en el impacto de sustitutos considerados más sustentables como las carnes sintéticas.
Si bien Argentina no es un país con importantes emisiones comparativamente y la incidencia de la producción agropecuaria es solo un indicador entre otros, es un problema que debemos atender, y la principal herramienta es la eficiencia en la producción primaria. En el caso de los tambos, producir eficiente y sustentablemente, debe ser el objetivo de todo sistema, priorizando la producción basada en el bienestar de las personas, el bienestar animal, la gestión de purines y el uso agronómico de los mismos.

Figura 1: Participación de los países en la producción de GEI y el perfil de GEI de los Top 10. Fuente: World Resources Institute. Site: https://www.wri.org/blog/2017/04/interactive-chart-explains-worlds-top-10-emitters-and-how-theyve-changed
Figura 2: Intensidad de emisión por producto de todo el mundo según el modelo GLEAMS de FAO. Fuente: Gerber, P.J., Steinfeld, H., Henderson, B., Mottet, A., Opio, C., Dijkman, J., Falcucci, A. & Tempio, G. 2013. Enfrentando el cambio climático a través de la ganadería – Una evaluación global de las emisiones y oportunidades de mitigación. Organización de las naciones unidas para la alimentación y la agricultura (FAO), Roma


Referencias:
1-Proceso biológico que produce gas metano como ineficiencia de la degradación de las fibras en el rumen
2-Frank, F. et al. 2014. La huella de carbono en la agroindustria. Editado por Ernesto
Viglizzo - 1a ed.Anguil, La Pampa : Ediciones INTA
3-https://www.crea.org.ar/calculador-de-huella-de-carbono-en-tambo/
4-White, R. and Hall, M.B. 2017. Nutritional and greenhouse gas impacts of removing
animals from US agriculture.
5-Lynch, J. and Pierrehumbert, R. 2019. Climate Impacts of Cultured Meat and Beef
Cattle. Frontiers in Sustainable Food Systems

*Acerca del autor: Ing. Agr. graduado de la FAUBA. Docente en el departamento de producción animal de FAUBA. Técnico en CREA Sede, Unidad de I+D, Área de Ambiente. Experto en temas ambientales en las ganaderías. Participó en el desarrollo de la componente agropecuaria de la Tercera Comunicación Nacional sobre Gases de Efecto Invernadero (2012) y sucesivas actualizaciones (BUR, 2014 y 2016). Actualmente desarrolla proyectos GEI, gestión de purines en tambos y feedlots.

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